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Brasil

OLINDA

2006

La ciudad de las siete colinas

 

Un paseo a pie por las calles y laderas de Olinda, que se extiende a través de siete colinas, transmite magia y fascinación. El trazado irregular de los edificios desde los que se divisa un mar verde esmeralda, junto a las casas serpenteando en las pendientes, son un típico ejemplo del mejor estilo urbanístico portugués.

 

Oh, Linda…

 

Cuando los españoles saquearon los metales preciosos de los pueblos del Nuevo Mundo, los portugueses debieron conformarse con el cultivo y la extracción de la caña de azúcar para hacer económicamente productiva la colonización de las tierras conquistadas. La mayor concentración de plantaciones se situaba en el nordeste brasileño, en Pernambuco.

En 1534 el hidalgo portugués Duarte Coelho, mandatario de la capitanía de Pernambuco, en busca de un lugar más seguro para edificar su vivienda llegó a las colinas próximas al mar exclamando "Oh! Linda situação para se construir uma vila!". Así se fundó Olinda.

La increíble belleza del asentamiento y su sorprendente progreso, la convirtieron rápidamente en un núcleo importante, atrayendo gente influyente, ricos granjeros y órdenes religiosas que construyeron sus conventos, monasterios, iglesias y colegios de jesuitas.

Al ver que la riqueza era considerable, los holandeses invadieron Pernambuco en 1630 tomando la Villa de Olinda. Pronto se dieron cuenta de que el lugar no les aportaba un valor estratégico, por lo que decidieron quemarla y abandonarla, estableciéndose por más de veinte años en la zona periférica al puerto de la pantanosa ciudad de Recife, a la que hicieron florecer como ningún otro lugar de Brasil.

 

La rivalidad entre Olinda y Recife alcanza su apogeo en 1710, pero la nobleza portuguesa no pudiendo competir con el poderío económico de Recife, renuncia a tal antagonismo resignándose a seguir siendo un centro cultural y conservando sus características originales.

De a poco Olinda fue recuperando y reconstruyendo sus templos y caserones. En 1676 se creó la Diócesis, donde fue elevada a la categoría de ciudad, permaneciendo como capital de estado hasta 1827. Carmelitas, franciscanos, benedictinos y jesuitas ocuparon los altos de las colinas que abarca la Villa, preservando las empedradas callecitas y las más depuradas formas de arte barroco del período colonial brasileño.

 

Una ciudad llena de atracciones

 

Olinda ofrece un sinfín de propuestas: veintidós iglesias coloniales, once capillas, paseos, playas, bares y restaurantes donde se puede disfrutar de la comida regional, una animada vida nocturna y el más esperado carnaval que al ritmo de frevo, es uno de los más agitados de Brasil.

Al final del Largo da Sé hay una plaza rodeada de tienditas de artesanía, vendedores de agua de coco y cantantes que brindan a los visitantes juegos y música nordestina. Al final del largo, se ubica la Iglesia da Sé, construida en 1535  desde donde se puede divisar un paisaje inolvidable: las ciudades de Olinda y Recife mezcladas con los mágicos colores de la generosa naturaleza. Aquí también se ofrece la mejor tapioca de Pernambuco, donde varios puestitos se disputan la clientela para servir la especialidad. Además de la tradicional con coco rallado y con coco y queso coalho, es posible probar otras con charque y queso con guayaba o rellenas de banana frita y queso.

La Iglesia de Nossa Sra. do Amparo, da una muestra del arte sacro de Pernambuco. Funcionaba antes de 1613 y contiene azulejos portugueses y el altar mayor y laterales decorados al estilo barroco con tallas doradas.

La Iglesia de Nossa Sra do Rosario dos Pretos data del siglo XVII, y es la primera que refiere a negros y esclavos, mientras que la Iglesia y Convento de Nossa Sra da Conceição es uno de los recogimientos más antiguos del país, donde funcionó una casa religiosa para mujeres abandonadas. En el techo se conservan importantes medallones de pinturas de la Virgen María.

La Iglesia y Monasterio de Nossa Sra do Monte, es una de las más antiguas de Olinda y una de las pocas que pudo escapar de los incendios de los invasores holandeses. Es probable encontrar artesanías, galletas y licores hechos por las mismas monjas benedictinas y tanto al mediodía como al atardecer, pueden escucharse cantos gregorianos.

Una de las calles más interesantes es la Rúa do Amparo, una especie de polo cultural que abarca ateliers de pintura (algunas son las mismas casas de los artistas), restaurantes, posadas, museos y bellísimas casas coloniales pintadas de vivos colores.

El escenario de los altos coqueiros ubicados en las playas de Olinda, invitan a una zambullida en sus turmalinas aguas. La playa de Pau Amarelo tiene como mayor atractivo el fuerte construido en 1719, que data del primer desembarco de los holandeses a Brasil. En esta playa se puede bucear en las piscinas naturales que se forman entre las rocas. A 26km se encuentra Maria Farinha, que ganó vida propia a partir de la construcción del parque acuático “Veneza Water Park”.

Al frenético ritmo del Frevo

 

Olinda tiene uno de los carnavales más esplendorosos del Brasil, que se lleva a cabo justo antes de la Cuaresma, usualmente en febrero. A diferencia del famoso carnaval que se celebra en Río de Janeiro, todo el mundo puede participar en los grupos de danzantes y cada año aproximadamente 250.000 personas bailan el frenético Frevo (al lado del cual la samba parece relajada) por las empinadas callejuelas de la antigua ciudad durante al menos cuatro días y noches.

Un carnaval irreverente, alegre, participativo y muy divertido responde a un solo ritmo, mientras los gigantescos y originales muñecos desfilan junto a los “blocos”, que tienen sus fieles seguidores.

Para alimentar el frenesí, la gente toma un trago típico que se vende embotellado  llamado “Pau de Indio”, una poderosa mezcla de 17 hierbas con cachaça que hace efecto rápidamente, por lo que se recomienda tomar mucha agua de coco para contrarrestar los efectos.

 

Bohemia por naturaleza, Olinda es un lugar que traduce sus laderas, iglesias y callejuelas en un poema vivo, mezclando la tropicalidad del entorno con los monumentos que abrigan en cada ladrillo el son del frevo.

Sus actividades culturales la colocaron dentro de las ciudades intelectuales de vanguardia. Aquí fueron fundadas la Primera Escuela de Derecho de Brasil y la primera biblioteca pública de Pernambuco. Su arquitectura, una de las más representativas del período colonial, llevaron a la UNESCO a declararla en 1982, Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad. Olinda es una síntesis de la cultura de Pernambuco y Brasil.

 

Brasil

FLORIANÓPOLIS

2008

Cariñosamente, Floripa

 

Florianópolis es la capital del Estado sureño de Santa Catarina. Tiene tan sólo 51km de largo por 17km en su parte más ancha, pero sólo en esta isla se encuentran playas para todos los gustos, paisajes extraordinarios y una gran actividad nocturna, lo que la convierten en uno de los destinos turísticos más importantes de Brasil.

 

Florianópolis es un municipio del sur brasilero que se divide en dos: una parte continental y una insular. No es difícil llegar a la isla, ya que tres puentes unen ambas partes. Llamada por todos cariñosamente “Floripa” tuvo alguna vez el mote de "Isla de la Magia", porque cuentan que fue el lugar elegido por un grupo de alquimistas como refugio, durante los períodos de la colonia española y portuguesa.
 

Las olas y el viento

 

Florianópolis cuenta con más de 100 playas de características únicas, algunas de ellas aún vírgenes que en su mayoría se encuentran a menos de una hora de la ciudad.

Playas con pequeñas ensenadas o con extensas fajas de arena, con olas fuertes ideales para surf o calmas como lagunas, desiertas, urbanizadas o escondidas con acceso restringido a unas angostas sendas. Las hay de aguas templadas o más frías, con agite nocturno o más tranquilas.

Las más conocidas para el turismo son Canasvieiras e Ingleses, ubicadas al norte de la isla, más procuradas por tener el agua más templada, arena más fina y paisajes increíbles. Las del centro tienen más opciones de diversión que las del sur, con un aire más distendido y bohemio, donde se pasan las tardes entre buenos tragos, rondas con guitarras y bailes afro.

Éstas son las 15 playas más elegidas:

  • Joaquina o “praia da Joaca”
    Ubicada en el centro, posee más de 3km. de longitud dedicados casi enteramente a la práctica de surf. Sus maravillosas olas la convirtieron en el lugar donde se realiza uno de los campeonatos mundiales de surf. En los médanos cercanos a la playa también se practica sandboard.

  • Moçambique

Es una de las playas más grandes de Florianópolis, sin infraestructura y con olas bastante fuertes. Al estar rodeada e reservas naturales, es elegida por aquellos que prefieren el descanso.

  • Playa Daniela

Una de las más pequeñas y calmas. Cerca de la playa hay una amplia oferta de casas grandes que se alquilan en temporada, por lo que es común ver algunos grupos de jóvenes o familias numerosas.

  • Jureré
    Cuenta con un puerto náutico, que hace que a pesar de tener aguas calmas, haya movimiento continuo de lanchas y embarcaciones. Tiene muchos servicios y se practican diversos deportes náuticos como kayak, jet ski, kiteborad, etc. Otro gran atractivo turístico de Jureré, es Forte de Sao José da Ponta Grossa, construido por los portugueses durante la invasión de los españoles en los siglos XVII y XVIII.

  • Canasvieiras
    Es sin dudas la preferida, sobre todo por los turistas de los países limítrofes, por lo que los carteles están en español y los locales hablan “portuñol”. Está rodeada de bares, discos y puestos de artesanías que permanecen abiertos hasta muy tarde, y muy cerca se puede visitar la Iglesia de San Francisco de Paula, una edificación decimonónica.

  • Cachoeira do Bom Jesús
    Posee el agua de una transparencia inigualable. Por su mar azul, las aguas claras y cristalinas y la arena blanca, algunos la definen como el “pequeño paraíso”. Es imperdible apreciar la belleza del atardecer desde la playa.

  • Playa Ponta das Canas
    Los pescadores y los pequeños restaurantes -donde se pueden degustar todo tipo de platos a base de mariscos y pescados-, constituyen el mayor atractivo de la playa.

  • Santinho
    Es una de las menos concurridas y por eso conserva el encanto de su paisaje natural, aún teniendo olas para surfear. Al final de la playa hay un morro con un sendero que tiene una vista muy linda y se pueden visitar unas pinturas rupestres que datan de cinco mil años.

  • Playa Ingleses
    Con olas agitadas y una temperatura perfecta, esta playa ofrece cinco kilómetros de puro placer. Ideal para los que gustan de los deportes acuáticos.

  • Playa Galheta
    Se accede por un sendero desde playa Mole. Desde hace más de 30 años se convirtió en una playa nudista (opcional) y al estar cercada por una especie de acantilado por la parte de atrás, evita la presencia de curiosos.

  • Playa Mole
    Es la elegida por los más jóvenes y allí se ven bares y surfistas por todos lados. El agua es un poco más fría. Se pueden realizar deportes como el parapente y disfrutar de la vista aérea de la zona.

  • Lagoa da Conceicao
    Aquí se juntan playa y montaña. Siempre hay una gran oferta de actividades, deportes y paseos, que van desde el trekking, el kayak, windsurf o divertirse en el banana boat. Las artesanas que con el telar de bolillos hacen bellos trabajos de encaje, venden sus productos en las pequeñas tiendas locales. En las calles del entorno hay restaurantes, bares, discotecas y cafés, que hacen de las noches de la Lagoa, las más agitadas de la ciudad.

  • Praia Brava
    En los últimos años se construyeron muchas edificaciones. Hay olas bastante grandes y como mira hacia el océano, el agua es más fría que en las otras playas.

  • Campeche
    Más al sur se encuentra esta playa prácticamente desértica con sus cinco kilómetros de arenas blancas limpias e ideales para hacer surf.

  • Lagoa do Perí
    Esta laguna está en la parte sur de la isla y es un lugar mucho menos frecuentado por los turistas. Hay villas de pescadores, muchos senderos para caminar y cascadas muy lindas para visitar. En la laguna se cultivan mejillones, que se pueden comprar.

 

La mejor manera de notar la real dimensión de Florianópolis es hacer un paseo con una especie de catamarán (escuna), para visitar la Costa da Lagoa, un pueblo de pescadores que preserva las costumbres de sus antepasados azorianos y proporciona una idea de la variedad de playas, además de una vista privilegiada de varios de los fuertes con visita incluida. Si se tiene suerte, es posible avistar ballenas y delfines en el mar y en las bahías que se forman alrededor de la Isla.

Mucho más que playas

 

Aparte de de sus hermosas bellezas naturales, la isla permite realizar múltiples actividades: caminar por los senderos de la floresta nativa, pasear en barco por las islas y los fuertes vecinos o simplemente recorrer la ciudad con su arquitectura y su movimiento.

Fueron los inmigrantes portugueses de las Islas Azores quienes se instalaron en la región, imprimiéndole sus costumbres tanto en la arquitectura del Centro Histórico, como en la cocina local con el empleo de los pescados. En el sur de la Isla, el pueblo de Ribeirão da Ilha merece una visita para ver las casas típicas que permiten trasportar al viajero a otros tiempos.

El puente Hercílio Luz que une la isla con el continente, es el más bonito de los tres y todo un símbolo de la ciudad. De los otros dos, uno reemplaza a un istmo que hace muchos años comunicaba la península con el resto, pero al quebrarse se hundió creando la isla y el otro es el puente colgante de hierro, que iluminado embellece la ciudad

En el centro se pueden encontrar muchos comercios, hoteles y restaurantes y es donde hay mayor actividad nocturna. El casco antiguo con la plaza seca, el viejo puerto con la que fuera la aduana (hoy museo y el aún activo mercado), las dos peatonales de características y ambientes muy diferentes, la frondosa plaza principal

 

con los edificios del Palacio Cruz e Sousa que funcionara anteriormente como la Casa de Gobierno, la catedral, el teatro y la mezcla de estilos arquitectónicos.

Santo Amaro da Emperatriz es el barrio de las aguas termales donde se encuentran los hoteles que ofrecen este tipo de servicio y un complejo de termas.

Con un pasado lleno de batallas y escaramuzas, acosada constantemente por corsarios belgas, holandeses, o españoles que veían a aprovisionarse, la corona portuguesa preocupada por la defensa del territorio mandó edificar una serie de fuertes y fortalezas que hoy representan un archivo histórico invalorable para el Brasil. La mayoría de ellas son Patrimonio Histórico y están restauradas. Los fuertes de Santa Cruz de Anhatomirim (1739) y Santo Antônio de Ratones (1740), situados en islotes se pueden visitar contratando escunas. Por tierra, están las fortalezas de São José da Ponta Grossa (1740), Santana (1761) y Marechal Moura de Naufragados, al que se accede por una senda.

El Mercado Público es un edificio de estilo colonial azoriano de 1898. Allí funcionan 119 puestos que comercializan ropa, calzados, alimentos, pescados, carnes, artesanías, etc.. Uno de los bares más famosos es el BOX 32, donde todos los sábados el patio central se convierte en un improvisado escenario y se va formando la rueda para sambar.
 

Florianópolis aumenta año tras año las inversiones enfocadas al turismo, atrayendo visitantes de todo el mundo y no es para menos, porque la ciudad cuenta con todo lo que pueda proporcionar unas perfectas vacaciones: playas con diferentes estilos, arenas claras, un mar transparente y cálido, buenas olas para surf, movida nocturna, fortalezas históricas, excelente infraestructura, centros comerciales y la gran simpatía de los catarinenses…sólo hay que proponérselo y disfrutar.

Brasil

ANGRA DOS REIS

 

2005

Un paraíso entre el mar y las montañas

 

En la costa sur de Río de Janeiro, rodeada por una exuberante vegetación, bellas montañas y un mar embriagador, se halla la bahía de Angra dos Reis. Sus islas son tesoros naturales que flotan en el cálido y transparente verde esmeralda del océano. Dicen sus pobladores que posee 365 islas, una para cada día del año.

 

Situada a 170km. de Río de Janeiro, la ciudad de Angra Dos Reis emerge entre bahías y ensenadas atrayendo a miles de veraneantes y turistas amantes de la naturaleza, la práctica de deportes y la diversión.

En un escenario de montañas, un mar de belleza tropical y recortada por innumerables ensenadas, esta zona de la Costa Verde, cuenta con más de 2000 playas, 8 bahías y 365 islas, algunas de ellas, aún vírgenes y otras con pueblitos típicos de pescadores.

Angra cuenta con una importante infraestructura hotelera, bares y restaurantes, comercios y hasta algunas islas acondicionadas para bailar toda la noche.

Son muchos los famosos que tienen islas privadas con grandes mansiones, a las que llegan en sus portentosos jets o helicópteros privados.

 

De piratas y esclavos

 

Angra es una de las ciudades más antiguas de Brasil. Habitada por indígenas, esclavos y explotadores abandonados por los navegantes, fue descubierta por el marino portugués André Goncalvez el día de Reyes, el 6 de enero de 1502, de ahí su bautizo como Angra (ensenada) dos Reis.

Rápidamente fue transformado en un puerto comercial, por donde ingresaban esclavos y se exportaba el oro de Minas Gerais y posteriormente café.

Los primeros doscientos años, tanto Angra como Paraty, que fueran ruta obligada de paso desde el continente hacia Europa, vieron desaparecer la cultura de los pueblos indígenas, siendo testigos de la instalación de latifundios esclavistas dedicados a la plantación de caña de azúcar y aguardiente.

 

Con la abolición de la esclavitud y la construcción de los ferrocarriles, provino una época de decadencia para la zona, ya que era posible transportar grandes cantidades de carga entre Río de Janeiro y Sao Paulo sin necesidad de usar las rutas anteriores.

 

Hoy, lejos de esta historia, la ciudad ha sufrido múltiples modificaciones y gracias a las facilidades de acceso proporcionadas por la construcción de rutas, se ha transformado en un importante centro turístico del país y del mundo, siendo la principal fuente de recursos de la región. Actualmente Angra Dos Reis ofrece una rica arquitectura de casonas del siglo XVII y XIII, decenas de iglesias antiguas y  un museo de arte sacro de la época.

 

Playas y peces

 

Las playas en Angra son muy variadas, de arenas blancas, aguas verdes y cristalinas. Las más concurridas son las de Ribeira, Vila Velha, Bonfim, Biscaia, Figueira, Vermelha, Mambucaba, do Tanguá y Praia Grande.

Sus cientos de islas se encuentran protegidas por un mar calmo, lo que hace propicia todas las actividades acuáticas como el buceo, snorkeling y deportes náuticos.

La fantástica vida marina de sus aguas, incentivan a los visitantes a sumergirse en busca de un increíble mundo submarino. Tortugas, rayas, pulpos, peces de agua tropical, anguilas y corales pasean tranquilamente mientras los curiosos humanos enmascarados quedan maravillados con sus colores y movimientos.

Para los amantes del buceo, hay algunos barcos hundidos para explorar como el del naufragio del Pingüino, o la posibilidad de sumergirse dentro de la caverna en la Gruta do Acaiá cuya entrada queda a seis metros bajo el nivel del mar y cuando hay sol, los rayos iluminan el agua transformándola en violeta y azul inundando de magia todo el lugar.

Para hacer snorkel, el lugar elegido es la isla de Paquetá y la Lagoa Azul en Ilha Grande o las Islas Butinas, pero tomando alguna excursión, el barco anclará en los mejores lugares para nadar, bucear o hacer mergulho (snorkel).

Recorriendo Angra

 

El centro de Angra ha cambiado mucho a través de los años, los antiguos caserones y sus calles desordenadas, fueron dando lugar a una ciudad más moderna con calles asfaltadas. Allí se encuentran diversos restaurantes, desde los especializados en frutos de mar, hasta los típicos self service.

Para disfrutar la noche, hay buenas chopperías y lugares donde se puede escuchar música en vivo (desde tecno hasta forró), bares de karaoke y dancing. A 5 minutos del centro de Angra, hay un shopping temático, el Pirata’s Mall, que es el punto de encuentro y diversión de todas las edades.

 

Lo que no hay que perderse:

  • Ir a alguna marina y embarcarse en uno de los “saveiros” o “escunas” para conocer algunas de las más hermosas islas

  • Conocer la Isla Grande y hacer trekking por sus trilhas (senderos) entre la vegetación selvática hasta llegar a la playa de López Méndez

  • Comer un pastel de camarao escuchando música “ao vivo” en la Isla do Arroz

  • Hacer una excursión a Paraty, ciudad histórica del siglo XVI

  • Visitar los numerosos conventos, iglesias y ermitas de Angra y sus islas.

 

Isla Grande

 

Esta maravillosa isla, la más grande del archipiélago de Angra, comenzó como refugio y escondite de piratas y traficantes de esclavos africanos, que traían la mano de obra a los yacimientos mineros en los años 1500 a 1800.

En el siglo XIX, la necesidad de construir un lazareto, hospital para leprosos e inmigrantes portadores del cólera y demás enfermedades contraídas en los barcos, puso a Isla Grande en un lugar de importancia. El hospital funcionó hasta 1913 y atendió más de 4000 embarcaciones. Años después, fue construido el presidio de Cándido Méndes en la ensenada de Dois Rios.

 

Isla Grande tiene más de 100 playas desparramadas en sus 190km, y está considerada área de protección ecológica, ya que gran parte de su superficie comprende el Parque y Reserva Biológica de Praia do Sul.

Los autos no están permitidos y el desplazamiento se realiza por lancha y dentro del continente, a través de senderos extendidos entre la mata atlántica.

El centro comercial, está ubicado en la Villa de Abrao, donde se encuentra el puerto principal de la isla y donde se agrupan la mayoría de las posadas, hoteles y restaurantes.

 

La vegetación, en contraste con la limpidez de sus aguas, sus cascadas, ríos y lagos, su fauna y montañas hacen de esta isla un verdadero paraíso ecológico.

De un lado de la isla, el agua es calma y perfecta para mergulho y buceo, del otro lado, el océano regala olas perfectas para la práctica de surf.

Las playas más frecuentadas son: Aventureiro, Lópes Méndes, Provetá, Vermelha, Abraozinho, Feiticeira y Abrao.

Brasil

CAMBORIU

2006

Sol de día y de noche

 

A 1450km de Montevideo, se encuentra una de las playas más lindas del sur de Brasil. Camboriú es uno de los lugares elegidos por los egresados para despedirse de sus compañeros del liceo, o por grupos de quinceañeras con ganas de divertirse y tomar sol.

Hay muchas cosas para hacer en el balneario y sus alrededores.

Se puede llegar en ómnibus (más de 20 horas) o en avión hasta Florianópolis y de ahí una hora de bus hasta Camboriú. Si pensás que ni loco vas a estar tanto tiempo viajando, te contamos que apenas llegues al lugar, vas a darte cuenta de que valió la pena.

 

A lagartear

Las playas de arena clara contrastan con el agua cristalina y los edificios que bordean las playas centrales. Aunque las más concurridas son las del centro, Camboriú tiene 50Km con nueve playas que merecen una visita.

La Playa Central, por ser la más cercana a la ciudad, es la más concurrida, pero la distancia entre las otras playas es corta y se puede realizar caminando. En el balneario, la práctica de deportes terrestres, acuáticos y aéreos son un punto fuerte. Aquí el fútbol de playa es una tradición y anualmente se realizan dos campeonatos en los que participan equipos de todas las ciudades vecinas. Además, durante las últimas temporadas, Camboriú fue sede de los campeonatos sudamericanos de beach volley y jet ski.

 

Recorriendo la zona

Además de la playa, hay muchas actividades para hacer.

El Parque Balneario Santur posee un mini-zoológico que hospeda una de las mejores colecciones de pájaros de Brasil además de diversas especies de animales, un acuario de agua salada, colecciones de culebras y arañas y resguarda una original ciudad de Porquinhos de la India.

El Cristo Luz es una de las atracciones más importantes. Localizado arriba del Monte de la Cruz, a la noche se ilumina con 86 combinaciones de colores, que cambian de acuerdo con la estación del año.
La Cueva Nuestra Señora Aparecida es un complejo gastronómico con capacidad para más de 2.500 personas. Para llegar, hay un servicio de transporte gratuito partiendo de varios puntos en el centro de la ciudad.

A 32km del balneario está el parque de diversiones Beto Carrero World que es el más grande de Latinoamérica. Reúne los juegos más modernos del mundo. Se trata de un parque temático que se divide en 7 zonas: Avenida de las Naciones, Mundo Animal, Villa Germánica, Viejo Oeste, Isla de los Piratas, Aventura Radical y Tierra de la Fantasía. Cada uno de ellas, tiene entretenimientos, juegos, montañas rusas y lugares para comer.

El agite

La movida nocturna es una de las más animadas de la zona. En verano o invierno, de día o de noche bares y restaurantes, hoteles y discos, convierten a la ciudad en una fiesta.

Los boliches, llamados danceterías, se agrupan principalmente en la Avenida Atlántica (la principal): São Rock, Paris Clube, Metrô Piano’s Bar, Live Bar, Djunn Music Place, Eclipse Danceteria, Confettis Danceteria, Case Eletronic Music, Búffalos Beach, Armazém Bar, Ayia Napa (la más elegida por los teens), Baturité Divine, Ibiza y Wiskadão Disco Club con una capacidad para dos mil personas, que tiene varios ambientes en los que se tocan diferentes tipos de música.

En las fiestas que se organizan al aire libre, se baila en la arena descalzos hasta el amanecer. Camboriú reúne buenas playas, deporte y diversión, por eso es la preferida por todos los adolescentes tanto de Brasil como de los países limítrofes.

Brasil

CURITIBA

2008

La ciudad modelo de Brasil

 

Es difícil caminar por las calles de Curitiba e imaginar que era sólo un pueblo de paso para los viejos buscadores de oro, porque hoy sus calles céntricas transformadas en peatonales con modernos centros comerciales y floridos jardines, se suman al estilo de vida que cautiva como si fuera un oasis en esta tan desordenada América Latina.

 

Curitiba, capital del estado de Paraná, fue planificada detalladamente como las más modernas ciudades europeas, creciendo al ritmo de una proyección urbana atípica y convirtiéndose en un referente nacional e internacional de planeamiento y calidad de vida.

La maximización de la eficiencia y la productividad del transporte, la organización en el uso de la tierra y la construcción de viviendas, los altos niveles de reciclaje, las grandes extensiones  de áreas verdes y los programas sociales, se integran y se apoyan entre sí dando como resultado importantes beneficios que llegan a todos los miembros de la comunidad.

 

Capital ecológica

 

Dos ideas fundamentales marcaron la concepción del proyecto para llevar a la ciudad a ser la capital ecológica de Brasil: por un lado construir dos arterias principales que la atravesaran en forma de cruz y por otro, la creación de parques que servirían de contención natural del agua para evitar las inundaciones.

A 38 años de su planificación, estas dos arterias son recorridas por modernos ómnibus biarticulados, con vías exclusivas y terminales en forma de tubo (para resguardar a los pasajeros de las inclemencias climáticas y donde además se saca el boleto y se hace trasbordo) y las aguas desviadas hacia las nuevas lagunas en los parques resolvieron serios problemas de inundaciones, actuando como barrera a las ocupaciones ilegales y proporcionando valor estético y recreativo a miles de personas.

Treinta enormes parques -que se suman a unas 350 plazas-, son el pulmón ecológico de la ciudad, que en la actualidad cuenta con 20 millones de m2 de área verde. Según las normas internacionales, cada habitante debe contar con una dotación de entre 9 y 12m2 de espacio verde. Curitiba posee 52m2 por habitante, un número sensiblemente superior inclusive a los 16 m2  que establece como parámetro la Organización de las Naciones Unidas.

En una ciudad que ha hecho de la protección del medio ambiente una de sus principales prioridades, no podía faltar una Universidad Libre del Medio Ambiente,  una verdadera  usina de proyectos de economía sustentable y preservación del ecosistema.

 

Consciencia ciudadana

 

Para emprender un cambio como este, la ciudad necesita de una consciencia social, tanto de la población general como de sus gobernantes. Por ejemplo, las empresas constructoras obtienen una rebaja de impuestos si en sus proyectos se incluyen áreas verdes, o con respecto al transporte que moviliza 1.3 millones de pasajeros, el sistema autoriza a hacer varios recorridos en diferentes líneas con un mismo pasaje. Las tarifas se han unificado permitiendo que los recorridos cortos subsidien a los más largos, donde generalmente reside la población más carenciada.

Por otro lado, el 70% de los desechos es reciclado y el dinero recolectado por la venta de materiales, se reinvierten en programas sociales. Las familias de bajos ingresos, llevan las bolsas de basura a centros vecinales, donde las cambian por pasajes de ómnibus o alimentos (programa “Cambio Verde”). También se aplica un programa para los niños donde pueden cambiar desechos reciclables por artículos escolares, chocolates, juguetes o entradas para espectáculos. A través del reciclado de papel, la ciudad deja de talar al día más de 1500 árboles.
Con la campaña "Digitando el futuro" un aula itinerante recorre la ciudad enseñándole a la gente con pocos recursos a utilizar Internet, porque todos pueden acceder a una computadora con conexión gratuita en las bibliotecas públicas (Farois do Saber), que funcionan en los 75 barrios de la ciudad.

La ciudad de la gente

 

La ciudad recibe 1.600.000 de visitantes por año, una cifra que casi empareja  a la de su población estable. El mayor atractivo que propone la ciudad se da a partir de la mistura de etnias que posee: alemanes, italianos, polacos, ucranianos, japoneses, árabes, rusos, holandeses, franceses, españoles y chinos, que aportan a Curitiba un perfil muy particular.

Dentro del transporte urbano estatal, hay una línea especial para el turismo, que comprende un recorrido por los puntos más destacados de la ciudad, brindando información en tres idiomas y el boleto permite descender hasta 5 veces en cualquier lugar del trayecto y volver a subir.

 

La Catedral Basílica Menor en la Praça Tiradentes construida en 1893, es un buen lugar para comenzar el recorrido. Cerca de la plaza se ubica el sector histórico, con viejas construcciones muy bien preservadas. En la calle Dos Santos hay varios bares y en la Av. Jaime Reis se ofrece una variedad de restaurantes de distintas especialidades étnicas.
La Rúa das Flores es la primera peatonal de Brasil, llena de comercios y floridos maceteros, pero si de compras se trata, la Rua 24 horas ofrece una variedad de negocios abiertos todo el día, aunque es por la noche cuando está más concurrida.
La Torre Panorâmica de la empresa Telecom, permite el acceso del público a la parte superior, donde hay un mirador vidriado de 360º, que permite ver toda la ciudad desde una altura de 110 metros.

Curitiba ostenta teatros y museos que no hay que perderse: el Teatro Paiol es una construcción antiquísima donde funcionaba un almacén de pólvora. Luego fue remodelado, pero mantuvo su estilo original. La Ópera de Arame es una estructura tubular con 1800 asientos en el patio de butacas y 600 en palcos, y donde un escenario al aire libre tiene como telón de fondo una cantera desactivada.
El edificio del Museo Paranaense tiene características neoclásicas y Art Nouveau y fue inaugurado en 1916. Exhibe etnología, historia, documentación manuscrita e impresa.

Uno de los museos más impresionantes de Brasil se encuentra en esta ciudad: es el Museo Oscar Niemeyer  o NovoMuseu cuya estructura es digna del arquitecto Oscar Ribeiro de Almeida de Niemeyer Soares Filho. Es el mayor complejo museológico de América Latina donde se exhiben principalmente obras de arte contemporáneo. El juego de proporciones, texturas y colores del edificio compone una obra indescriptible. El techo está recubierto con pequeñas placas colocadas en distintas posiciones, lo que combinado con la iluminación genera un efecto extraordinario.

En relación a los parques y áreas verdes, el Jardín Botánico Fanchette Rischbieteres se lleva todos los aplausos. El invernadero estilo Art Nouveau es una réplica del Crystal Palace Park de Londres, con plantas exóticas de todo el país y su lago cubierto de Vitórias-Régias completa una hermosa postal. Los parques Tangué y Barigüi son los más frecuentados por los habitantes y turistas.

Si se quiere hacer un recorrido completo por la ciudad, se recomienda hacer “Huellas de los piñones”, ya que se trata de un camino de 3km. que puede realizarse a pie, en bicicleta o en ómnibus y cruza los principales puntos turísticos, culturales e históricos.

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